El pasado domingo 19 de octubre de 2025, la ciudad de Barquisimeto fue escenario de una jornada profundamente emotiva y solidaria con la celebración de la gran verbena a beneficio del Hogar de Niños Impedidos (HONIM). El evento, lleno de color, música, sabores y fraternidad, se convirtió en un verdadero testimonio de amor al prójimo y una muestra viva del compromiso de toda la comunidad con los más vulnerables.
Organizada con el incansable apoyo del voluntariado orionista, la jornada fue un rotundo éxito. Los llamados “ángeles del HONIM” y del Pequeño Cottolengo contagiaron su alegría a todos los presentes, compartiendo momentos de encuentro que tocaron el corazón de los asistentes. La participación activa de niños, jóvenes, familias y adultos mayores llenó de vida y esperanza los espacios del evento.
La verbena ofreció una variada y deliciosa oferta gastronómica, con comidas típicas venezolanas e internacionales, que acompañaron una nutrida programación cultural. Presentaciones musicales, danzas tradicionales, actividades infantiles y juegos formaron parte de una jornada que, más allá de la recaudación de fondos, sembró valores de unidad, servicio y gratitud.
El encuentro se celebró además en un ambiente espiritual muy especial, marcado por la reciente canonización de los santos venezolanos José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles. Su recuerdo estuvo presente como símbolo de fe viva y compromiso cristiano, inspirando a todos los participantes a seguir su ejemplo de entrega y compasión.
La masiva asistencia de la comunidad barquisimetana no solo garantizó el éxito del evento, sino que también reafirmó el espíritu generoso y solidario que caracteriza a esta ciudad. Gracias a la colaboración de cientos de personas, el HONIM podrá seguir brindando atención, amor y cuidado a los niños que más lo necesitan.
Esta verbena fue mucho más que un evento benéfico: fue una fiesta de la vida, de la fe y de la esperanza compartida, donde cada gesto, cada sonrisa y cada aporte fueron reflejo de una sociedad que cree en la solidaridad como camino y en el amor como fuerza transformadora.




