Durante el mes de agosto, en el Centro de Mayores Madre de Dios de Almonte se han llevado a cabo diversas actividades que refuerzan el bienestar integral de los residentes, combinando atención personalizada, memoria cultural y experiencias significativas.
Uno de los momentos más destacados ha sido la despedida por jubilación de Juana Mari Martínez, auxiliar del centro y una de sus primeras trabajadoras. Se incorporó a la plantilla en el año 1983, coincidiendo con la inauguración del centro. Su trayectoria ha estado marcada por la entrega constante, el trato cercano y un firme compromiso con el cuidado de las personas mayores. Su marcha deja un profundo agradecimiento entre quienes han compartido años de trabajo y atención junto a ella.
Dentro del programa de animación sociocultural, continúan realizándose salidas a la piscina municipal. Esta actividad no solo aporta beneficios físicos, sino que también favorece el ocio compartido y la relación entre los residentes en un entorno diferente.
El pasado 15 de agosto, con motivo de la festividad de la Asunción de la Virgen, se desarrolló una actividad centrada en el recuerdo de tradiciones. Se compartieron vivencias sobre las procesiones típicas de las localidades de origen de los residentes y se habló sobre las diferentes advocaciones marianas bajo las que la Virgen es patrona de pueblos o gremios. Además, se realizaron trabajos de pintura con imágenes de la Virgen, mostrando una gran implicación y sensibilidad artística por parte de los participantes.
También han continuado las visitas al Santuario de la Virgen del Rocío, organizadas en distintos días y grupos reducidos. Estas salidas incluyen a residentes con movilidad limitada, para quienes se han adaptado los medios necesarios. Tras la visita, se comparte un aperitivo, que ofrece un momento de distensión y conversación en un ambiente relajado.
Todas estas iniciativas responden al compromiso del centro por mantener la participación activa de las personas mayores, respetar sus historias personales y favorecer su bienestar emocional, físico y espiritual.



