Julio y agosto son meses de celebración y vida en el Centro Madre de Dios de Almonte. Entre fiestas, convivencias especiales y actividades terapéuticas, los residentes disfrutan de un verano lleno de momentos significativos y cuidados personales.
Julio: fiestas y momentos de alegría
El mes comenzó con la comida de la feria de San Pedro que organiza el Ayuntamiento para las personas mayores. Los residentes del centro acudieron acompañados de Irene, terapeuta ocupacional; Nacho, fisioterapeuta; Rocío, directora; y las voluntarias Elena y María José. También fueron algunos familiares. Fue una tarde de comida sabrosa, risas, música y buena convivencia en el pueblo.
El centro también celebró el cumpleaños del Vice Provincial Miguel Ángel Bombín con una comida especial. El equipo de dirección y la comunidad religiosa compartieron mesa, y Francisco, responsable de recursos humanos, preparó una comida espléndidamente elaborada. No faltó la tarta, las velas ni las canciones de cumpleaños.
Un momento muy especial fue cuando la Hermandad Matriz de Ntra. Señora del Rocío entregó a Manuel, uno de los residentes, la invitación al acto de homenaje para los hermanos mayores. Manuel es el Hermano Mayor más antiguo de la Hermandad, y su emoción fue notoria para todos.
Agosto: piscina y tradición
Como cada verano, Inmaculada, animadora del centro, lleva a los residentes a la piscina municipal. Disfrutan del agua, aperitivo, tertulias relajadas y momentos inolvidables juntos.
Este agosto es especial porque cada 7 años llega el traslado de la Virgen del Rocío. La Virgen estará 9 meses en Almonte antes de volver al Rocío para la Romería de Pentecostes. El centro visitará a la Virgen en el Rocío cuando aún vista de Pastora, antes de su viaje. Los residentes están elaborando flores de papel blanco para adornar los arcos de las calles que la recibirán. Inmaculada coordina estas actividades con dedicación.
El centro no para en verano
Mientras disfrutan de las actividades especiales, los programas de cuidado del centro continúan activos. Taller de animación, psicología, fisioterapia y terapia ocupacional siguen funcionando durante todo el verano. El bienestar de los residentes no tiene vacaciones.
El Centro Madre de Dios demuestra que la vida en verano puede ser activa, alegre y plena. Celebra con sus residentes, cuida de ellos profesionalmente y disfruta junto a ellos de tradiciones que marcan el ritmo del pueblo.



