El Centro de Mayores Madre de Dios de Almonte impulsa un modelo de atención centrada en la persona basado en la participación activa, el consejo de residentes y la estimulación cognitiva para fomentar autonomía y bienestar.
El Centro de Mayores Madre de Dios apuesta por una atención centrada en la persona, donde los residentes participan en decisiones, menús y actividades terapéuticas, favoreciendo autonomía, bienestar y mejora continua.

El Centro de Mayores Madre de Dios de Almonte continúa consolidando un modelo de atención basado en la participación directa de sus residentes en la vida diaria del centro. A través de órganos de representación, reuniones periódicas y actividades compartidas con el equipo profesional, los mayores no solo reciben cuidados, sino que forman parte activa de la toma de decisiones y del funcionamiento cotidiano.

Uno de los pilares de esta dinámica es el Consejo del Centro, que se reúne cada tres meses y está integrado por tres residentes vocales, la trabajadora social, Mª Engracia, como secretaria, el psicólogo Juan Jesús en representación de los trabajadores y la directora Rocío, que lo preside. En estos encuentros se aborda la marcha diaria del centro, se trasladan inquietudes y se plantean propuestas y sugerencias por parte de los propios usuarios. Desde la dirección se subraya la importancia de fomentar la implicación en todos los niveles como garantía de convivencia y mejora continua.

Decisiones compartidas en el día a día

La participación no se limita al ámbito organizativo. Al inicio de cada temporada, un grupo de residentes se reúne con la enfermera Marina, la trabajadora social Mª Engracia, el jefe de cocina José y la directora Rocío para elaborar conjuntamente los menús diarios. Esta iniciativa permite adaptar la alimentación a los gustos y necesidades de los mayores, reforzando además su sentimiento de pertenencia.

En la vida cotidiana del centro también es habitual la colaboración de los residentes en distintas tareas. Desde el área de Terapia Ocupacional, coordinada por Irene, se trabajan las actividades instrumentales de la vida diaria con el objetivo de estimular capacidades, favorecer la autonomía y reforzar la autoestima. Esta implicación contribuye a que los mayores se sientan útiles y plenamente integrados en su entorno.

Estimulación cognitiva y acompañamiento profesional

El trabajo terapéutico se completa con la labor de la psicóloga Ana y de la propia terapeuta ocupacional, que organizan actividades grupales adaptadas a las distintas capacidades de los residentes. Estas sesiones buscan mantener activas las funciones cognitivas, promover la socialización y prevenir el aislamiento, dentro de un enfoque de atención centrado en la persona.

El compromiso con la historia y la identidad del centro también tuvo recientemente un momento especial con la visita del arquitecto que diseñó el edificio en la década de los años setenta, José Ramón Moreno García. Acompañado por su esposa, recorrió las instalaciones en una jornada cargada de emoción en la que se rememoraron los primeros años de funcionamiento y el proceso de construcción.

La visita permitió a residentes y trabajadores revivir los orígenes de un centro que, décadas después, sigue apostando por una atención cercana, humana y participativa, donde la dignidad y la experiencia de los mayores ocupan un lugar central.

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