Cuando las horas del día pasan y pasan, y miramos al reloj y solo hay unos minutos de diferencia desde la última vez que le hemos echado un vistazo, nos desesperamos. El aburrimiento es totalmente normal, especialmente entre los jóvenes que muchas veces matan el tiempo haciendo, lo que viene siendo: nada productivo; lo que lleva a aburrirse.
Las personas que tienen mil ideas, ganas de estar activo, realizar muchas actividades, incluso innovar con su tiempo libre, no se aburren. Sin embargo, los adolescentes que son muy dinámicos también pueden sentirse aburridos porque se cansan al momento de lo que estén haciendo e inmediatamente quieren buscar otro motivo para entretenerse.
Los niños con TDAH tienden a aburrirse con mayor rapidez debido a su hiperactividad. Los menores diagnosticados con Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) presentan un nivel de actividad superior al habitual, lo que influye directamente en su capacidad para mantener el interés en determinadas actividades durante un período prolongado de tiempo. Este comportamiento puede llevar a una tendencia a aburrirse más fácilmente en comparación con otros niños.
La hiperactividad característica del TDAH no solo implica una necesidad constante de movimiento, sino también una búsqueda incesante de estímulos que mantengan su atención. Estas peculiaridades pueden dificultar su integración en entornos como el escolar, donde la concentración y la permanencia en una misma tarea son esenciales para el aprendizaje.
Estrategias para mantener su atención
Ante esta realidad, los expertos recomiendan estrategias adaptadas que fomenten la motivación y el interés en estos niños. La alternancia de actividades dinámicas y tareas más estructuradas, así como el uso de recursos lúdicos o interactivos, puede ayudar a reducir la sensación de aburrimiento. Además, establecer rutinas claras y ofrecer recompensas a corto plazo puede mejorar su capacidad de concentración.
Es importante destacar que la hiperactividad no debe ser percibida únicamente como un problema. Muchos niños con TDAH muestran gran creatividad, energía y habilidades en contextos menos estructurados, lo que puede ser un valor añadido si se canaliza adecuadamente.
El papel de la familia y los educadores
Tanto las familias como los docentes desempeñan un papel fundamental en el acompañamiento de los menores con TDAH. Comprender las particularidades del trastorno, ofrecer un entorno comprensivo y fomentar la comunicación entre hogar y escuela son medidas clave para apoyar su desarrollo.
La detección temprana y la atención especializada son esenciales para que estos niños puedan aprovechar sus capacidades y superar los retos asociados al TDAH, garantizando así su bienestar emocional y social.
Cinco estrategias para ayudar a niños con TDAH a mantener la concentración
- Alternar actividades dinámicas y estructuradas: es recomendable combinar tareas que exijan atención prolongada con otras más dinámicas. Por ejemplo, tras 20 minutos de una actividad de escritura, se puede incluir un breve descanso con juegos físicos. Esta alternancia ayuda a liberar energía y recuperar la capacidad de concentración.
- Utilizar técnicas interactivas: transformar las tareas en juegos es una manera eficaz de captar su interés. Elementos como preguntas con puntuaciones, retos en tiempos limitados o recompensas por completar pasos intermedios pueden hacer que las actividades sean más atractivas.
- Establecer objetivos claros y desglosar tareas: dividir las tareas en pasos más pequeños con metas específicas permite que los niños no se sientan abrumados. Por ejemplo, en lugar de pedir que terminen un libro completo, se les puede plantear leer un capítulo y responder a preguntas concretas. Esto les ayuda a mantener el enfoque y sentir logros inmediatos.
- Crear un ambiente estructurado y libre de distracciones: un espacio tranquilo y organizado, lejos de estímulos como pantallas o ruidos, es clave para favorecer la concentración. Además, el uso de horarios y rutinas predecibles genera un entorno seguro que reduce el riesgo de desconexión.
- Fomentar el movimiento controlado: permitir pequeños movimientos, como jugar con una pelota antiestrés o usar asientos que promuevan balanceo suave, puede ayudar a los niños a canalizar su hiperactividad sin perder el foco en la tarea.
Con estas estrategias, los niños con TDAH pueden experimentar un mayor control sobre su atención y disfrutar de un aprendizaje más enriquecedor y menos frustrante. La implicación de los padres y educadores es esencial para implementar estas medidas de manera eficaz.