La salud mental es crucial para el bienestar emocional, psicológico y social de todas las personas, especialmente para aquellas con discapacidad. Este artículo aborda la relevancia de la salud mental en este grupo y ofrece diez consejos prácticos para mejorar su calidad de vida, subrayando la necesidad de un entorno accesible y de apoyo.
Tenemos a nuestra disposición muchos libros que hablan sobre la salud mental, incluso vídeos en redes sociales que nos sirven de psicólogo personal, siendo un tema que cala con mucho ímpetu en la sociedad. Pero, ¿por qué nos cuesta entender qué es la salud mental? 

¿Es un concepto abstracto? ¿Algo que sentimos muy lejos? O, ¿Quizás algo que tenemos a la vuelta de la esquina, y no hacemos ni caso porque pensamos que no va con nosotros? 

La salud mental es el bienestar emocional, psicológico y social de cualquier persona. Nos afecta a todos y a cada uno de nosotros porque sin darnos cuenta, internamente nos conmueve. Si nunca te has llegado a plantear si estás bien emocional o sentimentalmente, es posible que tu vida vaya “sobre ruedas” … Sin embargo, tal vez, tu estado psicológico sea todo lo contrario y sientes o piensas que tu vida es un desastre. En este caso, te preguntarás, ¿y cómo busco ayuda? Puede que a tu alrededor tengas muchas personas que quieran ayudarte y aconsejarte, pero… ¿Qué hay de las personas que se sienten excluidas de la sociedad o no se sienten ayudados? ¿Nos olvidamos de ellos? La respuesta es: no. 

La salud mental se trata desde muchos sectores, pero no se le da toda la importancia que se requiere, especialmente cuando se habla de personas que se sienten socialmente excluidas. Las personas discapacitadas también pueden sentir que su vida no está bien o que no “rueda” como debería “rodar”. Por ello, es importante concienciar todavía más a las personas, y substancialmente ayudar a los que más lo necesitan, como las personas discapacitadas. Se estima que en el mundo viven más de mil millones de personas con alguna forma de discapacidad, según informa la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo que representa un 15% de la población mundial.

El funcionamiento psicológico es aquel que consigue procesar la información, tomar decisiones y resolver problemas. Algunos estudios médicos estiman que la discapacidad es un concepto amplio y complejo, que engloba las dificultades y limitaciones que tienen las personas con algún tipo de alteración o patología para su adaptación en la vida y el acceso a los recursos disponibles en el medio. La salud mental afecta a cómo pensamos, actuamos y sentimos en nuestra vida diaria. Afecta a la forma en la que manejamos situaciones estresantes que alteran nuestra paz mental. Cuando hablamos de cómo ayudar a las personas discapacitadas que no saben cómo gestionar la salud mental, nos referimos a la capacidad de experimentar y manejar las emociones positivas y negativas. No todas las personas pueden regular sus emociones de manera efectiva y enfrentarse a los altibajos de la vida con resiliencia, por este motivo hay que ayudar a las personas que les cueste más gestionar este tipo de emociones. 

La salud mental es esencial en la vida de todos, pero resulta aún más vital cuando se trata de personas con discapacidades y sus cuidadores. Estos individuos y sus familias suelen enfrentar desafíos particulares que pueden impactar en su bienestar emocional y, por ende, provocar que tengan una salud mental más o menos positiva.

La salud mental no debe ser ignorada ni subestimada, ya que puede influir de manera considerable en la calidad de vida de todas las personas implicadas. Reconocer que tanto las personas con discapacidades como las personas que se preocupan por ellos pueden enfrentar emociones y estrés es un paso decisivo para atender adecuadamente sus necesidades emocionales. Uno de los primeros caminos, además de reconocer y saber qué es la salud mental, es comunicarse, es decir, comprender las necesidades y preocupaciones de las personas discapacitadas. Establecer un ambiente de comunicación abierta y comprensiva les permite expresar sus emociones y solicitar apoyo cuando lo necesiten. Escuchar activamente y sin prejuicios. Esto incluye habilidades de comunicación, empatía y la capacidad de formar conexiones positivas. Hay que ayudar a las personas discapacitadas para entrar en los círculos sociales y así potenciar una buena salud mental.

Con frecuencia, las personas con discapacidad desarrollan síntomas depresivos y de ansiedad, que interfieren elocuentemente en su funcionamiento y desarrollo, conmoviendo todos los ámbitos de su vida. Proporcionar atención psicológica y trabajar la educación emocional es un requisito preciso para mejorar la calidad de vida familiar y personal de las personas discapacitadas. De hecho, la atención psicológica es una herramienta indispensable, cuya relevancia es equiparable a la de cualquier otro tratamiento médico. La terapia psicológica proporciona grandes beneficios a las personas con discapacidad. A través de este tipo de intervención, los individuos aprenden a expresar sus sentimientos, a adaptarse a los cambios y a desarrollar recursos emocionales que les permitan enfrentar cada situación particular de la mejor vía posible. La integración de la atención psicológica en el cuidado de las personas con discapacidad es esencial para fomentar su bienestar emocional y fortalecer sus relaciones sociales, garantizando una vida más plena y equilibrada para todos los involucrados.

Mantener una buena salud mental es fundamental para todas las personas, incluyendo aquellas con discapacidades. 

10 consejos prácticos para proteger el bienestar emocional y psicológico de las personas discapacitadas:

  1. Fomentar la autonomía y la independencia: velar por una mayor participación en la sociedad de las personas con discapacidad y conseguir que tomen decisiones.  Cuando se sienten activamente interactivos en su vida diaria es posible que su autoestima se vea reforzada porque aumente el sentido de control, y por ende su salud mental se desarrolle positivamente. Los cuidadores deben estar dispuestos a proporcionar apoyo cuando sea necesario, pero también deben permitir que las personas con discapacidades cultiven su independencia.
  2. Promover la socialización: Mantener conexiones sociales es vital. En el momento en el que cualquier tipo de persona que se sienta excluida de la sociedad empiece a participar en actividades comunitarias, grupos de apoyo o clubes puede ayudar a combatir el aislamiento y la soledad.
  3. Establecer rutinas diarias: Uno de los mejores tips es incluir a su rutina diaria un hueco para hacer actividades placenteras y relajantes. Establecer una estructura en la vida diaria puede ofrecer una sensación de estabilidad y control, lo cual puede disminuir el estrés y la ansiedad. Es esencial equilibrar las tareas cotidianas con momentos dedicados al autocuidado y al descanso.
  4. Facilitar el acceso a recursos y servicios: Asegúrate de que cualquier persona, incluidas las personas discapacitadas tengan acceso a servicios de salud mental, educación y recursos comunitarios. Conocer y utilizar estos servicios puede marcar una gran diferencia y ser un antes y un después a la hora de establecer vínculos con el resto de la sociedad. 
  5. Practicar el autocuidado: Fomentar hábitos saludables como una buena alimentación, ejercicio regular y sueño adecuado. El autocuidado físico tiene un impacto directo en la salud mental.
  6. Proporcionar apoyo emocional: Escuchar y validar los sentimientos de la persona discapacitada, es decir, ofrecer apoyo emocional sin juzgar es crucial para su bienestar.
  7. Utilizar técnicas de manejo del estrés: Enseñar y practicar técnicas como la meditación, la respiración profunda y el yoga puede ser beneficioso para manejar el estrés y la ansiedad. Hay ocasiones, en las que ciertas situaciones pueden con nosotros y nos superan, es fundamental saber cómo controlarlas para tener una salud mental mucho más estable. 
  8. Promover la educación y la autoeficacia: Facilitar el acceso a la educación y a actividades que desarrollen nuevas habilidades puede aumentar la confianza y el sentido de logro. Con todo ello, se intenta evitar que las personas discapacitadas queden fuera de la sociedad. 
  9. Crear un entorno accesible y seguro: Asegurarse de que el entorno físico y social sea accesible y libre de barreras. Un entorno seguro y adaptado contribuye a una mejor calidad de vida.
  10. Buscar ayuda profesional cuando sea necesario: No dudar en buscar la ayuda de profesionales de salud mental cuando se requiera. Los psicólogos, psiquiatras y terapeutas especializados sirven de mucha ayuda, están para ayudar, por ello, ofrecer el apoyo y las herramientas necesarias para manejar situaciones complejas es imprescindible para manejar la salud mental.

Estos consejos están diseñados para fomentar un entorno de apoyo y comprensión, esencial para el bienestar mental de las personas discapacitadas. La salud mental es imprescindible para tener una mejor calidad de vida, es decir, disfrutar más y alcanzar las metas personales, mejorar la productividad y el desempeño laboral, facilitar la construcción y el mantenimiento de relaciones familiares y sociales y enfrentarte al estrés y a los desafíos que se cruzan por tu camino.

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