Treinta y cuatro chicos del Hogar de Niños Impedidos y del Pequeño Cottolengo Don Orione vivieron el pasado martes una noche que quedará grabada en su memoria. Gracias a la generosidad del Circo de México y, en especial, de Manzanita Campa (@manzanitaofc), los menores disfrutaron de un espectáculo lleno de luz, color y emoción. Las entradas, obsequiadas por el propio circo, abrieron las puertas a un mundo de fantasía que desató risas, asombro y alegría entre los asistentes.
Cena sorpresa para todos los presentes
La jornada culminó con un gesto inesperado que dejó a todos sin palabras. Un grupo de voluntarios, conmovidos por la alegría de los pequeños, decidió improvisar una cena con pizzas y helados para compartir con ellos. Pero la sorpresa fue aún mayor cuando, de manera providencial, un hombre se acercó para regalar las pizzas y los refrescos. Nadie lo esperaba, y sin embargo, su gesto generoso permitió que no solo los niños, sino también los acompañantes, voluntarios y trabajadores, pudieran disfrutar de la comida en un ambiente festivo y fraterno.
Un testimonio de fe y esperanza en la Providencia
La noche estuvo marcada por la calidez humana y la certeza de que la Divina Providencia nunca falla. En palabras de quienes acompañaron a los menores, fue una velada verdaderamente mágica, donde se hizo visible no solo el amor de Dios, sino también la capacidad del hombre de dejarse tocar por el bien. La frase de Don Orione resonó con fuerza: «Confía en la Divina Providencia, siempre de pie y siempre adelante».





