Ana Moral, más de 20 años de cuidados en el Hogar Don Orione

Ana Moral, directora adjunta del Hogar Don Orione en Madrid, repasa sus 20 años de experiencia en atención a personas con discapacidad intelectual y alta dependencia, compartiendo principios, retos y aspiraciones de esta obra basada en el modelo ACP y el carisma orionista.
Ana Moral, directora adjunta del Hogar Don Orione, comparte su experiencia de dos décadas al frente de un centro referente en el cuidado a personas con discapacidad intelectual y alta dependencia.

Ana Moral, directora adjunta del Hogar Don Orione en Madrid, repasa en esta entrevista sus dos décadas de implicación con esta institución dedicada al cuidado integral de personas adultas con discapacidad intelectual y alta dependencia. Bajo una mirada humana, profesional y profundamente vocacional, Ana desgrana los principios, retos y aspiraciones de una obra inspirada en el carisma orionista, centrada en la persona y arraigada en la fe.

P – ¿Cómo y cuándo comenzó su vinculación con el Hogar Don Orione en Madrid?

R – Llegué al Hogar en octubre de 2003, con la carrera de Trabajo Social recién terminada, sin experiencia, pero con muchas ganas de aprender y aportar. Comencé trabajando con las familias de las personas que viven en nuestro centro.

P – ¿Cuál es la misión principal del Hogar Don Orione y qué lo distingue de otros centros sociosanitarios?

R – Nuestra MISIÓN es evangelizar en un clima de familia y al estilo de Don Orione, garantizando que las personas adultas con discapacidad intelectual y alto nivel de dependencia mejoren su calidad de vida, ofreciéndoles los mejores apoyos personalizados, y ofreciendo a las personas con discapacidad, trabajadores, religiosos, voluntarios, colaboradores… y a cuantos se acerquen, experiencias de encuentro, de servicio y de fe.

P – ¿Qué tipo de personas atiende actualmente el Hogar y cómo ha evolucionado ese perfil en los últimos años?

R – En nuestro centro viven 114 personas adultas con discapacidad intelectual y alto nivel de dependencia. Estas personas, como el resto de la población, van envejeciendo y eso nos hace enfrentarnos a nuevos retos en lo que a la atención que necesitan se refiere.

P – ¿Qué modelo de atención aplican en el Hogar Don Orione y cómo se personaliza el acompañamiento diario?

R – Trabajamos con el modelo de atención centrada en la persona (ACP). Reconocemos la singularidad de cada una de las personas que viven en el Hogar; ellos son los protagonistas de nuestro trabajo, siendo el eje central de nuestra organización, así como del trabajo de nuestros profesionales. Trabajamos con ellos y sus familias las actividades en las que quieren participar, teniendo en cuenta sus gustos e inquietudes.

P – ¿Cuántos residentes viven actualmente en el centro y con qué grado de dependencia o diversidad funcional?

R – Viven 114 personas adultas con discapacidad intelectual y alto nivel de dependencia, con una edad media de 53 años.

P – ¿Cómo se articula el equipo profesional que trabaja en el Hogar? ¿Cuáles son sus principales áreas de intervención?

R – En nuestro centro contamos con una plantilla de más de 100 profesionales, entre los que se encuentran: personal de atención directa, educadores/as, psicólogos, trabajadores sociales, fisioterapeutas, enfermera, médico, responsable de voluntariado, responsable de actividades y ocio, etc. Todos ellos trabajan con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas con las que trabajamos.

P – ¿Qué importancia tiene para ustedes el aspecto humano y vocacional del trabajo con personas en situación de vulnerabilidad?

R – Teniendo en cuenta el perfil de las personas con las que trabajamos, el trato humano y respetuoso es fundamental en nuestra atención. En muchos casos la persona no tiene comunicación verbal, y es necesario que los profesionales centren su atención para comprender lo que le pasa. Son personas especialmente vulnerables, de ahí la importancia de darles un trato lo más humano y delicado posible.

P – ¿Cuál es el papel de los religiosos orionistas dentro del día a día del Hogar?

R – Los religiosos nos acompañan, y en momentos en los que estamos centrados en nuestro trabajo, cumpliendo objetivos, normativa, etc., nos ayudan a no olvidarnos de la importancia de mantener vivo nuestro carisma.

P – ¿Qué tipo de actividades, terapias o talleres desarrollan con los residentes?

R – En nuestro centro de día llevamos a cabo un número importante de actividades, tanto en nuestras instalaciones (piscina climatizada, comunicación, taller de procesos creativos, jardinería, teatro…) como fuera de ellas (terapia con caballos, programa de cultura, fútbol…).

P – ¿Cómo se promueve la dimensión espiritual en un entorno como el vuestro, donde la fe tiene un peso tan significativo?

R – Desde nuestro centro llevamos a cabo distintas actividades con nuestros residentes, entre ellas la celebración semanal de una misa en nuestra capilla, así como distintos actos religiosos. Procuramos que todas las personas participen, siempre con el acompañamiento de los religiosos.

P – ¿Cómo se gestiona la relación con las familias y qué papel juegan en el acompañamiento del residente?

R – Contamos con dos trabajadores sociales que se encargan de trabajar con las familias que forman parte de nuestro centro. Les atienden de manera individual, poniendo en el centro de la intervención a la persona con discapacidad.

P – ¿Qué importancia tienen el voluntariado y los grupos laicales orionistas en la vida del centro?

R – Gracias a los voluntarios conseguimos dar visibilidad y dar a conocer nuestro trabajo. Nos aportan mucha vida al centro.

P – ¿Cuáles son actualmente las principales necesidades o retos materiales del Hogar Don Orione en Madrid?

R – Lo más complicado es dar respuesta a las necesidades de las personas que viven en nuestro centro con unos recursos muy limitados. Si a esto le sumamos los nuevos modelos de atención, así como las nuevas normativas de centros de nuestro tipo, es un dificilísimo equilibrio.

P – ¿Qué impacto han tenido los cambios sociales y sanitarios recientes, como la pandemia, en la organización del centro?

R – Más normativa, protocolos de actuación, etc. Pero me quedo con lo bueno de la pandemia: un personal muy comprometido con nuestros “chicos”, y que en los momentos más duros supo estar ahí.

P – ¿Qué desafíos afrontan a nivel de recursos humanos en el contexto actual (rotación, vocación, formación, etc.)?

R – En una sociedad avocada al envejecimiento y que requiere cada vez más recursos de atención personalizada, empezamos a percibir una gran dificultad para encontrar personal con la formación y el compromiso necesarios.

P – ¿Cómo se fomenta la motivación y el sentido de pertenencia entre los profesionales del Hogar?

R – Sin duda, saliendo del despacho, preocupándonos por los profesionales, por su situación familiar o personal, ayudándoles si lo necesitan y organizando, de vez en cuando, algún encuentro en el que se comparten buenos momentos.

P – ¿Podría compartirnos alguna historia significativa vivida en el centro que resuma el espíritu de vuestra labor?

R – Hace tres años se pusieron en contacto con nosotros a través de la Comunidad de Madrid (con quien tenemos un contrato suscrito) para plantearnos un caso muy urgente: se trataba de dos hermanos con discapacidad intelectual cuyos padres habían fallecido y estaban solos. Aunque en ese momento solo teníamos una plaza libre, en cuestión de 48 horas nos pusimos a disposición de la administración para dar respuesta a este caso con la urgencia que merecía. Y aunque el comienzo fue complicado, actualmente viven en nuestro centro muy felices.

P – ¿Qué ha aprendido usted personalmente del contacto cotidiano con los residentes y sus familias?

R – Que en muchas ocasiones no tenemos derecho a quejarnos de muchas cosas. Debemos ser más agradecidos a Dios por tener la vida que tenemos.

P – ¿Qué sueños o aspiraciones tiene para el futuro del Hogar Don Orione en Madrid?

R – Sueño con unas instalaciones que no nos dificulten nuestro trabajo. Si nos ponemos a soñar, sueño con un centro nuevo, con mejores instalaciones, que se puedan adaptar a las nuevas necesidades y retos que plantea la atención a las personas con discapacidad.

P – ¿Qué mensaje le gustaría transmitir a la sociedad sobre el valor de las personas con discapacidad o dependencia?

R – Que no tengan miedo en acercarse, en querer aprender de ellos.

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